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¿Tu empresa cuenta con un protocolo de acoso laboral y sexual? Te contamos todo lo que debes saber

Hablar de acoso laboral o sexual en el trabajo no es solo una cuestión de ética o responsabilidad social. 

Es una obligación legal para todas las empresas, sin importar su tamaño. Por eso, tener un protocolo de prevención y actuación no solo protege a las personas trabajadoras, sino que también protege a tu propia empresa o negocio ante posibles sanciones o conflictos internos. 

En los últimos años, las inspecciones de trabajo han intensificado su vigilancia sobre este tipo de medidas, especialmente desde que la normativa de igualdad exige que las empresas cuenten con mecanismos formales para prevenir, detectar y actuar frente al acoso

Por eso hoy, te contaremos todo acerca de qué implica este protocolo y cómo puedes aplicarlo correctamente para garantizar el respeto entre tus empleados y la seguridad legal de tu empresa 

¿Qué es el protocolo de acoso laboral y sexual?

El protocolo de acoso laboral y sexual es un documento interno que recoge todos los procedimientos y medidas de prevención que debe adoptar tu empresa para evitar, identificar y gestionar casos de acoso, ya sean de tipo laboral (mobbing) o sexual

En este protocolo se definen aspectos como: 

  • Qué conductas se consideran acoso. 
  • Cómo actuar ante una posible denuncia o queja. 
  • Qué canales existen para comunicarlo de forma confidencial. 
  • Quiénes son las personas encargadas de investigar los hechos. 
  • Qué medidas disciplinarias o de protección se aplicarán. 

Pero ojo, su objetivo no es simplemente sancionar o servir como una protección para tu empresa, sino que es una herramienta fundamental para prevenir situaciones de riesgo y garantizar un entorno de trabajo seguro y respetuoso en el que tus empleados puedan sentirse cómodos. 

¿Qué empresas están obligadas a tenerlo?

La respuesta es todas. Independientemente de cual sea el tamaño o actividad de tu empresa, siempre deberá contar con un protocolo frente al acoso sexual y por razón de

sexo, tal y como establece la Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres. 

En el caso del acoso laboral, la situación cambiar ligeramente, y es que, aunque la ley no exige expresamente un protocolo único, la normativa en materia de prevención de riesgos laborales sí que obliga a evaluar y prevenir los riesgos psicosociales

Por eso, te recomendamos que incluyas siempre un procedimiento específico en esta materia, que no sólo ayudará a generar un ambiente seguro de trabajo sino que te dará un extra de tranquilidad a la hora de hacer frente a las inspecciones de trabajo. 

Cómo implantar un protocolo de acoso en la empresa

Tengas ya uno o estés pensando en crearlo, que tu empresa cuente con un protcolo de acoso (tanto laboral como sexual) no es simplemente descargarse un documento genérico de Internet con el que cumplir la ley. 

Para que tu protocolo sea realmente efectivo (y cumpla de verdad con la normativa), debe adaptarse a la realidad de tu empresa, de ahí que no sirva uno genérico. 

Para crearlo, te dejamos los pasos básicos con los que podrás definirlo: 

  1. Diagnóstico y análisis previo: en primer lugar, necesitarás detectar los posibles riesgos psicosociales y conocer el clima laboral que tiene tu empresa en la actualidad.
    Para ello tendrás que hacer un análisis interno de tu empresa y conocer la situación de tus diferentes empleados, así como la existencia actual o pasada de conflictos relacionados con estos temas para poder crear un protocolo que responda a estas necesidades. 
  1. Redacción del protocolo: una vez hayas terminado tu análisis deberás pasar a la creación del protocolo.
    Durante su redacción es muy importante que incluya definiciones claras de que se entiende por cada posible caso de acoso, cuales son las consecuencias tanto internas como legales y penales de cara a su denuncia, cuáles serán los canales de denuncia confidenciales que habilitarás y, por supuesto, el procedimiento de actuación en cada caso. 
  1. Nombramiento de personas de referencia: con la creación del protocolo también deberás designar a una o varias personas formadas en estas materias que puedan actuar como mediadoras o receptoras de las posibles denuncias.
    El papel de estas personas será muy importante para poder solucionar y frenar posibles casos de acoso, por lo que es fundamental que las elijas correctamente y que les ofrezcas la formación necesaria al respecto si no la tienen. 
  1. Formación y sensibilización: aquí no sólo hablamos de las personas de referencia.
    Toda la plantilla debe conocer el protocolo, cómo aplicarlo y qué comportamientos no son tolerables.
    Además, es muy recomendable que esta formación y sensibilización se haga de forma periódica a lo largo del tiempo, para poder mejorar los procesos y la concienciación de tus empleados. 
  1. Difusión y actualización: el protocolo deberá ser accesible (intranet, tablón, manual de bienvenida) y revisarse periódicamente actualizándolo en base a la legislación vigente y también atendiendo a la situación concreta de tu empresa y a las novedades que puedan mejorar el protocolo. 

¡Y no te olvides! Antes de implantarlo, consulta con la representación legal de los trabajadores o, si no lo hubiera, deja constancia del proceso para acreditar transparencia y participación. 

¿Qué puede pasar si la empresa no tiene protocolo?

Si no dispones de un protocolo de acoso o no lo aplicas correctamente (recuerda que no basta con tener sólo un documento) puede derivar en sanciones administrativas graves

La Inspección de Trabajo puede multar a tu empresa y, en caso de denuncia, los tribunales pueden imputar responsabilidad directa al empleador por no haber prevenido una situación de acoso. 

Pero más allá de las sanciones, en estos casos el daño reputacional y humano que puede derivarse de un caso mal gestionado es mucho mayor. 

En conclusión: 

  • El protocolo de acoso laboral y sexual es obligatorio para todas las empresas.
  • Debe adaptarse a la realidad de la organización, con canales de denuncia confidenciales y personas formadas que garanticen su aplicación.
  • Su existencia protege tanto a la plantilla como a tu empresa y refuerza la cultura de respeto. 

Implementar correctamente este protocolo no solo cumple con la ley: es una muestra real de compromiso con el bienestar laboral y la igualdad de tus empleados.

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